Santiago esperaba ingresar a la universidad. Trabajó duro para lograrlo y estaba muy emocionado por todo lo que estaba por venir. Lamentablemente nunca había sido un estudiante destacado o brillante, se podría decir que le costaba un poco más todo. Pero tampoco era un mal alumno. Sin embargo estaba ansioso por continuar aprendiendo y creciendo.
Esa mañana se levantó temprano para ir a su academia. Se preparó y se dirigió como de costumbre por el camino habitual, a su centro de estudio, vivió una mañana normal en compañía de sus amigos y profesores. Después de lo que pareció ser solo un día común, finalmente llegó a su casa.
Pero cuando entró. Encontró a su familia preocupadísima con él. Habían pasado un par de días desde que desapareció, todos pensaban que se había ido con sus amigos a divertirse, que se había ido de pinta. Creyeron eso, pero notaron algo extraño, algo que no encajaba. Estaba con la misma ropa de hace días y aún muy pulcro. Parecía como si solo hubiera desaparecido por un corto tiempo.
Él pensó que le estaban jugando una broma, pero todo era muy serio. Le contaron que incluso reportaron su desaparición a la policía, lo buscaron por todos lados. El insistía: —Acabo de regresar de la academia. Pero el calendario no mentía. Así como desapareció ahora había regresado. Su familia no le creyó, estaban muy molestos con él, por haberlos preocupado por gusto, por irse a tomar seguramente con sus amigos.
Santiago muy afectado sabía que algo extraño había sucedido. Intentó recordar lo que había pasado durante ese tiempo perdido, pero nada, no podía. A pesar de la confusión y la preocupación, siguió adelante con sus estudios. Para sorpresa de todos ingresó en primer puesto de la universidad.
Descubrió que su incremento de inteligencia o memoria le permitió aprender y retener información de una manera que nunca antes había sido capaz. Ascendió rápidamente a uno de los puestos más altos en su universidad, ganando la admiración de sus compañeros y profesores.
Aunque nadie pudo explicar cómo ni por qué había sucedido. Santiago estaba convencido de que su desaparición estaba relacionada con su nuevo don. Nunca encontró una respuesta definitiva a tan extraño suceso. Su familia jamás le creyó y eso afectó profundamente su inteligencia emocional. Llegó a tal punto su inseguridad que nunca compartió su experiencia extraordinaria con nadie.
¿A dónde fue Santiago ese día, caminando entre la Challapampa y el puente de Fierro de los años setenta?
